Akihabara: Comprar electrónica en Tokio

Dejamos para el final de la ruta de este primer día la zona enormemente comercial de Akihabara, famosa por la gran cantidad de tiendas de electrónica que alberga. Es cierto que ya en Shibuya y en Ikebukuro nos encontramos ya con grandes almacenes de varias plantas dedicados exclusivamente a los artículos electrónicos, pero la concentración de este tipo de tiendas en Akihabara la supera con creces.

Akihabara

Electronic City, en Akihabara, por la noche

Cantidad, calidad y competencia entre comercios que se traduce en muchas personas promocionando todo tipo de negocios en la calle, da lo mismo que vayan con micrófono o disfrazadas de mujer fatal. El espacio de las tiendas de electrónica e informática de Akihabara se puede medir en kilómetros cuadrados, que van desde grandes almacenes hasta diminutas tiendas donde te fabrican el cable que quieras al momento, pasando por las seis plantas del salón de videojuegos de Sega, donde a la salida tres empleados te agradecían la visita a gritos con una rodilla en tierra o la tiendecita donde vendían consolas y videojuegos que fueron clásicos en otros tiempos.

Comprar electronica Japon

Aparte de modernos aparatos electrónicos, en Akihabara podemos encontrarnos con detalles como estos juegos de consolas antiguas.

Es, aparentemente, uno de los grandes atractivos de Akihabara: la posibilidad de comprar tecnología en Japón. Productos de último modelo a precios razonables. Pasear por las tiendas es una delicia para los aficionados a la electrónica, pero al principio tuvimos algunas dudas en comprar. Los precios nos parecían demasiados altos para asumir el riesgo de una avería o tampoco me hacía gracia aceptar que que tu nuevo ordenador tenga un teclado preparado para caracteres japoneses.

Pero, después de unos días, las dudas se quedan en eso, dudas. Para ello, bastaron unas visitas tanto a los grandes almacenes como Yodobashi –el gran almacén de tecnología por excelencia de muchas ciudades de Japón-, como otras a los callejones paralelos y perpendiculares a la avenida principal del barrio, donde había tiendas mucho más pequeñas con otros artículos más modestos como memorias USB o tarjetas de memoria a buen precio.

Si no eres tampoco un gran aficionado a comprar electrónica o tampoco tienes mucho presupuesto para gastarte, quizá te puedan interesar algunas otras de las tiendas de Akihabara, como la visita a alguno de los almacenes de comics manga. Nada de pequeñas tiendas. Edificios enteros de seis o siete plantas llenos de comics.

Si ese tipo de estética es la tuya, quizá también puedas disfrutar de un rato en alguno de los maid-cafe que hay en Akihabara, donde las camareras van vestidas con un uniforme tradicional de criada basado en la estética manga.

En Akihabara nos cayó la noche, a aproximadamente las cinco y media de la tarde (en el momento de escribir esto estamos a mediados de noviembre), y nos dejó un paisaje de luces de neon y carteles llamativos de tiendas de electrónica, librerías de cómics eróticos y tiendecitas de diversos artículos.

Eso siempre llama la atención, los enormes carteles y la tipografía llamativa en tantos sitios que hacen de los paisajes urbanos japoneses una visión tan particular. Y uno siempre pasea por las calles con la frustración de no poder entender ninguno de ellos y lamentando la cantidad de cosas que se puede estar perdiendo por no poder hacerlo.

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