Seattle: De la fiebre del oro al futuro de 1962

Seattle no es quizá la ciudad más famosa de los Estados Unidos para hacer turismo, pero no por ello deja de ser un lugar interesante. Cuna del grupo musical Nirvana, Starbucks y Amazon, Seattle es una ciudad joven donde –si la lluvia nos da un respiro- tenemos unas cuantas cosas que ver.

Seattle está situada en el extremo noroccidental de los Estados Unidos, en el estado de Washington (no confundir con la ciudad de Washington D.C.) y hay que reconocer que, salvo que vayamos allí a propósito, no suele ser un punto de paso para casi ninguna ruta turística tradicional, salvo que estemos recorriendo la costa del Pacífico estadounidense, de la que suele ser el punto más al norte -o penúltimo si decidimos prolongar la visita hasta la muy recomendable y cercana ciudad canadiense de Vancouver (de la que tenemos disponible esta guía de viaje)-.

Aunque el área metropolitana de la ciudad es bastante grande –dispersa entre los recovecos de la costa del Pacífico y el acceso a los lagos cercanos- el centro de Seattle se puede recorrer en poco tiempo, aunque contiene en sí mismo varias zonas con características muy diversas en poco espacio.

En la línea de costa, la zona recreativa de Waterfront, con sus muelles, sus zonas de ocio y sus pequeños restaurantes de comida rápida –y algunos no tan rápida-. Junto a ella, la parte más antigua de la ciudad, que conserva parte del carácter que fue adquiriendo con su evolución y desarrollo como punto de referencia y aprovisionamiento para los buscadores de oro que se dirigían al Yukon a probar fortuna a finales del siglo XIX. Unos metros más lejos, subiendo lo que antes eran colinas llenas de árboles y hoy son calles en cuesta, los rascacielos y edificios comerciales de las calles 3rd, 4th y 5th. Algo más al sur, la viva Chinatown y, al norte, el recinto de la Expo Mundial de 1962, coronado con la Space Needle, el gran símbolo de la ciudad.

Seattle Turismo

La ciudad de Seattle. Turismo en el noroeste de Estados Unidos.

No es difícil orientarse. Las calles del Downtown de Seattle son rectas, formando una cuadrícula casi perfecta. Las paralelas al mar van numeradas, siendo la primera la más cercana a Waterfront.

Waterfront es la zona portuaria del centro de Seattle y tiene algo de puerto, algo de atractivo turístico y algo de centro de ocio. La geografía de la ciudad está muy condicionada por el agua. Seattle está ubicada en un golfo, con pequeños cabos y bahías en sus alrededores desde los que se pueden contemplar buenas vistas de la ciudad. Además, al este tiene también el lago Washington, con su canal de entrada desde el mar.

A Waterfront llegan muchos de los ferries que comunican la ciudad con zonas vecinas o, incluso, con la Isla de Vancouver, en Canadá, por lo que suele tener bastante movimiento de pasajeros. Junto al muelle de pasajeros hay un pequeño paseo en el que se han establecido restaurantes y pequeños centros de ocio que tratan de representar una tradicional arquitectura portuaria, aunque se queda más en una recopilación de restaurantes de comida rápida a base de pescado y marisco y salas de juegos recreativos para los niños. También nos encontramos allí con el acuario de la ciudad.

El legado de la fiebre del oro en Seattle

A pocos metros de Waterfront nos encontramos con la zona más antigua de la ciudad, con centro en la plaza de Pioneers Square. No son muchas manzanas, pero en esta zona podremos contemplar algunos de los edificios más antiguos de la ciudad, bajos y con sus fachadas de ladrillo en calles con farolas de hierro.

Old Seattle

Edificios en el barrio histórico de Seattle

De Seattle, como de muchas ciudades del oeste de Estados Unidos, no podemos esperar un patriomio histórico muy antiguo. La ciudad empezó realmente a prosperar con la fiebre del oro, siendo uno de los últimos grandes puntos de aprovisionamiento para los buscadores de oro que se lanzaban a la aventura de ir a la región del Yukon a finales del siglo XIX. Sin embargo, en 1889, un incendio destruyó buena parte de los edificios de la ciudad, con lo que los que podemos ver en la actualidad son los que se reconstruyeron entonces.

Una de las curiosidades de este barrio es que, en la reconstrucción, se elevaron las calles varios metros para impedir que las mareas llegaran a la ciudad, si bien se hizo después de que los edificios se reconstruyeran. Esto supuso que las que originariamente eran las plantas bajas de los edificios acabaran convirtiéndose en sótanos ocultos pocos años después. Estos sótanos se pueden visitar hoy con un tour organizado que cuenta la historia de aquellos primeros años de la ciudad.

Pike Market

De las siete colinas que rodeaban el centro de Seattle en sus primeros tiempos hoy sólo nos quedan unas cuestas mucho menos pronunciadas que van subiendo de calle en calle hasta las zonas más nobles de la ciudad. De las calles tercera a la quinta nos esperan los rascacielos y la arquitectura más moderna de la ciudad en calles bastante estrechas, lo que a veces nos da la impresión de estar encajonados entre los grandes edificios de cristal entre los que, de vez en cuando, nos aparecen alguno que rompe el paisaje, como el de la biblioteca. A medida que nos dirigimos hacia el norte, el panorama de edificios de oficinas va cediendo al empuje de una zona comercial, viva, animada y con muchas tiendas de moda.

Pike Market Seattle

El rótulo del Pike Market es una de las imágenes características de Seattle

En el límite de Waterfront y esta zona comercial y de negocios nos encontramos la que acaba resultando el mayor atractivo turístico de la ciudad: el Pike Market. Se trata de un mercado tradicional, encabezado por un rótulo de neón muy característico y en cuyo interior- entre ventanales con marcos de madera y vistas a la bahía- nos encontramos con largos corredores con mostradores corridos en los laterales separados por el paseo central por columnas donde decenas de vendedores muestran sus productos.

Pike Market Seattle

Puesto de pescado en el Pike Market

El mercado tiene su importante atractivo turístico, por lo que es habitual encontrarte con productos de artesanía, cuadros o algunos puestos de souvenirs; aunque también es un buen punto para comprar frutas, verduras o dulces varios. Pero, sin duda, los productos que destacan en este mercado son los pescados y mariscos. Pescado fresco, entero, procedente en su mayoría de las costas de Alaska y con fama mundial por su calidad. Junto a él, todo tipo de mariscos: colas de langosta, cangrejos, las gambas más grandes que he visto en mi vida, almejas, vieiras y demás productos del mar que hacen que los puestos de pescado sean los más apreciados del mercado. No menos porque, especialmente el puesto más cercano a la entrada, hace de cada venta un espectáculo en el que el vendedor que está más cercano a la pieza lanza sin ningún tipo de pudor el pescado a sus compañeros del mostrador para que lo fileteen.

Fish Pike Market

Pescado y marisco fresco en Pike Market

La Seattle futurista… de 1962

Algo más alejado del corazón de la ciudad, aunque aún dentro de lo que podríamos considerar Downtown, Seattle tiene un atractivo turístico más en el legado que dejó la Feria Mundial de 1962 que se celebró en la ciudad. Un recinto en el que se conservan algunos de los edificios y construcciones creados para el evento –del que este año se cumple el 50 aniversario-, junto con otros añadidos que se han ido incorporando con el paso de los años.

Seattle Monorail

Esta era una imagen del futuro que imaginaban en la World Fair de Seattle de 1972

Visto cincuenta años después de su inauguración, algunas de las construcciones que pretendían adelantar cómo sería el futuro pueden parecer incluso algo ridículas, pero en Seattle han envejecido bien. La torre Space Needle (la “Aguja Espacial” traducido al castellano) se ve desde buena parte del centro de la ciudad y sus alrededores y pone la guinda a un paisaje dominado por los rascacielos del centro. Es la construcción más representativa de la ciudad, aunque me consta que los ciudadanos de Seattle no la tienen entre sus edificios favoritos. Podemos subir al observatorio giratorio de su parte superior, desde el que tenemos una vista fantástica de la ciudad. Además, tenemos la posibilidad de comer en el restaurante situado en él, desde donde podremos percibir mejor que la parte superior da una vuelta completa por hora.

De la misma época data también el vecino museo Pacific Science Centre, así como el estadio y el Pabellón cercanos. Sin embargo, el vecino y divertidísimo Museo EMP de rock, ciencia ficción y cultura popular, data de principios de este siglo.

Una buena posibilidad para ver la ciudad en su conjunto es acercarse a Kerry Park, no demasiado lejos de la zona de la antigua Feria Mundial pero separada de ésta por cuestas que harán perder el resuello a más de uno, desde donde podemos ver una panorámica completa de la ciudad.

Seattle

Una vista de Seattle desde Kerry Park, con la Space Needle en primer plano

También la tendremos, aunque desde otra perspectiva, si dejamos el Downtown hacia el sur y seguimos la línea de costa hacia Seacrest Park, al otro lado de la pequeña bahía que acoge el centro, donde podemos disfrutar de fantásticas vistas de Seattle.

Una Seattle que está jalonada, también, por pequeñas curiosidades a las que podemos dedicarles cierto tiempo. Por ejemplo, la réplica en pequeño de la Estatua de la Libertad, el primer café Starbucks, los bares que sirven pequeñas cervezas elaboradas por ellos mismos o por pequeñas cervecerías locales o la tumba de los actores Bruce y Brandon Lee.

Y, claro está, como sede de una de las compañías de aviación más grandes del Mundo –Boeing-, Seattle cuenta también con un importante museo de la aviación en sus proximidades, concretamente en la ciudad de Everett, unos 50 kilómetros al norte de la ciudad. Está lo suficientemente lejos como para que sea algo incómodo visitarlo, pero siempre podemos unirnos a una excursión organizada o- si nos queda tiempo- completar una excursión por la zona con una visita al outlet de moda de Tulalip.

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