Homenaje a mis zapatos en Tokio

Doce días de ruta por Japón acabaron en una última jornada frenética de compras y últimas visitas en Tokio hasta que el día no dio para nada más. Bueno, sí, el día acabó con un curioso homenaje a mis zapatos, que tan fielmente me habían acompañado durante casi 10 años.

En Japón, la tradición es dejar los zapatos a la puerta cuando se entra en una casa, hotel o albergue y se sigue a rajatabla incluso en los establecimientos turísticos, donde siempre hay baldas o casilleros a la entrada para que dejes tus zapatos y te pongas unas pantuflas o algo que no ensucie el suelo. No es una opción, es obligatorio. Y si eres muy escrupuloso de no usar en hoteles o albergues zapatillas que se han puesto otros, mejor que lleves las tuyas a mano.

Mis antiguas zapatillas no daban para más y el equipaje de mi viaje a de vuelta tenía de todo menos sitio. Por tanto, me acerqué al primer albergue en el que estuvimos, abrí la puerta y deposité a mis agotadas compañeras de andanzas en una de las baldas de la entrada, para que reposen allí el sueño definitivo.

zapatos

Homenaje a mis zapatos

Por tanto, si vais a Tokio y pasais por el albergue Khaosan Tokyo Ninja, fijaos en la tercera o cuarta balda de la estantería situada junto a la puerta principal y buscad unas zapatillas Adidas avejentadas de color blanco con algunos ribetes azules. Y, ya de paso, si podéis sacadles una foto y añadidla a los comentarios de este artículo. Sería la gran alegría de saber que algo mío se ha quedado en la ciudad de Tokio.

mis zapatos

Mis zapatos, en el lugar donde ya descansan eternamente en Tokio

Y, de ahí, de nuevo al reencuentro con mi compañero de viaje, al último trayecto en tren de Japón hasta Narita y a un avión que –previo paso por Dubai– nos devolvía a España tras catorce días de descubrimiento de un país fascinante.

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