Visitar los Acantilados de Moher desde Dublín en un día

Dublín es una ciudad que cada vez gana más enteros como destino turístico para puentes, fines de semana largos y escapadas de corta duración. Muchos visitantes, aparte de conocer la ciudad, aprovechan su viaje para intentar acercarse a algunos de los lugares míticos de la Isla Esmeralda. Los Acantilados de Moher, en la costa oeste del país, es uno de ellos.

Es una pena viajar a Irlanda y no tener tiempo suficiente para hacer una buena ruta por la isla que nos permita conocer sus ciudades y, sobre todo, sus impresionantes parajes naturales. No obstante, Dublín es una ciudad que está de moda para hacer pequeñas escapadas o como destino de puentes o fines de semana largos. A apenas un par de horas de vuelo de España, servida por compañías aéreas de bajo coste, con un tamaño que hace factible conocerla bien en un par de días y una fantástica vida nocturna, Dublín es un gran destino para este tipo de viajes breves desde España.

Pero quien dispone de tres o cuatro días en la ciudad puede estar tentado de hacer alguna excursión relámpago para conocer alguno de los múltiples atractivos de Irlanda.

Quien no quiera alejarse mucho de la ciudad puede aprovechar para visitar alguno de los agradables pueblos de la Bahía de Dublín -como Bray, Howth o Malahide- a los que se llega muy fácilmente en el tren de cercanías DART (como os explicábamos en este artículo).

Glendalough

Glendalough ofrece un precioso paisaje natural a menos de dos horas de Dublín

Para aquellos que quieran ver fantásticos paisajes naturales sin alejarse mucho de Dublín, la opción más habitual es Glendalough y las montañas de la región de Wicklow, a las que se llega en poco tiempo en coche (ojo si alquilamos un coche a lo que supone adaptarnos a conducir por la izquierda en lugar de la derecha), en la ruta de autobús de St Kevin’s Bus -únicamente hasta Glendalough- o con alguna de las múltiples excursiones de un día que salen de la capital.

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Para quien no le importe hacer varias horas de viaje, las opciones más populares son Belfast (sólo la ciudad o combinándola con la Calzada de los Gigantes) o los Acantilados de Moher.

Hacer cualquiera de estas excursiones requiere un día completo y bastantes kilómetros de carretera, pero son factibles si estamos dispuestos a madrugar y a superar el cansancio. A Belfast hay algo más de 165 kilómetros, a los que hay que sumar alrededor de 100 si queremos acercarnos a la Calzada de los Gigantes. Por su parte, los Acantilados de Moher están situados a algo más de 250 kilómetros de Dublín.

Belfast y la Calzada de los Gigantes en un día

La más fácil es la de la ciudad de Belfast, que podemos visitar tranquilamente en un día. Si conducimos, la carretera es buena y el camino se hace relativamente rápido. Por su parte, si preferimos utilizar el transporte público, podemos tomar el autobús de Ulster Bus en la céntrica estación de Busaras y plantarnos en Belfast en unas dos horas y media. Los autobuses salen prácticamente cada hora en los momentos centrales del día. También hay servicios frecuentes de tren desde la estación de Connolly, pero son algo más caros.

Prolongar la excursión desde Belfast a la Calzada de los Gigantes lleva bastante más tiempo, ya que las opciones de transporte público son más escasas en la última parte del trayecto. Para mi gusto, es demasiado poco tiempo para disfrutar de ambos lugares como se merecen, pero para quien le gusten las visitas express también es factible. Lo mejor en ese caso es ir en coche o buscar alguna de las excursiones organizadas de un día.

Acantilados de Moher en un día desde Dublín

Muchos otros visitantes, por su parte, prefieren aprovechar el poco tiempo libre que les queda en visitar los Acantilados de Moher, en la costa oeste de Irlanda, cerca de la ciudad de Galway.

La verdad es que es una pena visitar la zona de Galway y el Oeste de Irlanda sin tiempo suficiente para disfrutarlo del todo. La ciudad de Galway es encantadora y los paisajes naturales de la región de Connemara son algunos de los más bonitos que se pueden ver en el país, como os contamos en la serie de artículos que le dedicamos a nuestro viaje por la región. Pero hay que entender que el tiempo es un recurso limitado y siempre es mejor poder ver un poco que no poder ver nada.

Por eso es muy habitual que quien se decida por visitar esta zona con poco tiempo libre vaya directamente a los Acantilados de Moher y, como mucho, pueda dedicarle un par de horas a Galway.

Los Acantilados de Moher son una de las grandes maravillas del paisaje de la costa irlandesa. Se extienden por espacio de aproximadamente ocho kilómetros y, en su punto más alto, sus paredes casi completamente verticales llegan a alcanzar los 214 metros de altura sobre el nivel del mar. Tanto desde lo más alto, como si los contemplamos desde alguno de los barcos turísticos, ofrecen un paisaje impresionante, que os describíamos hace unos meses en este artículo. Es uno de los lugares más visitados de la isla de Irlanda y, definitivamente, merece la pena hacer los más de 250 kilómetros desde Dublín para verlos.

Acantilados de Moher

Acantilados de Moher vistos desde el mar con la roca Great Raven en primer plano

Visitarlos en un día desde Dublín no es difícil si disponemos de coche propio o alquilamos uno, pero se complica si tenemos que depender del transporte público. La carretera es buena hasta llegar a Galway -unas dos horas y media de camino en coche-, pero luego se hace más estrecha y sinuosa a medida que nos vamos internando por los condados de Galway y Clare durante la hora que nos queda para llegar hasta los Acantilados.

Por su parte, el transporte público nos comunica bastante bien con la ciudad de Galway tanto por autobús como por tresn, pero allí nos obliga a hacer transbordo con las líneas regionales de Bus Eireann hasta Doolin o el centro de visitantes de los Acantilados (050, 423 y 337) cuyas frecuencias no son especialmente numerosas y eternizan el tiempo de viaje.

Finalmente, nos queda la opción de las excursiones organizadas desde Dublín, que son bastante interesantes para este destino. Normalmente, salen del centro de la capital a primera hora de la mañana y vuelven a última hora de la tarde y el programa de visitas depende de cada una de las empresas organizadoras. Por ejemplo, esta excursión de doce horas ofrece también una breve parada en la ciudad de Galway por un precio que va desde los 45 dólares (dependiendo de la época del año).

Personalmente, para esta visita preferiría hacer noche en Galway y disfrutar de la zona con algo más de calma, pero hay que entender que el tiempo no sobra en un puente o un fin de semana largo y hay que acudir a este tipo de “visitas exprés”. Sea como fuere, visitar los Acantilados de Moher desde Dublín en un día es una visita factible a un paraje natural muy recomendable.