Malta: Destino recomendado

Para los españoles, Malta ha sido desde hace mucho tiempo “el país del 12 a 1”. De ellos sólo sabíamos o imaginábamos que era una isla (primer error: son varias) pequeña en mitad del Mediterráneo. Nada más. A día de hoy, gracias al boom de los cursos de inglés y de la aparición de los vuelos de bajo coste, Malta –o las Islas Maltesas, como también se las llama- es todo un filón turístico por descubrir. Para nosotros, sin duda, es el destino revelación que recomendamos para este otoño e invierno.

Lo del fútbol fue un comienzo, pero aquello era otra época. Hoy España tiene logros futbolísticos mayores de los que presumir y Malta es mucho más conocida entre todos nosotros. Es lógico, es uno de los destinos de moda del Mediterráneo, especialmente para los jóvenes, que encuentran en ella una extraña combinación de diversión, cultura, submarinismo y aprendizaje de inglés que parece que les encanta.

Malta - Marsaxlokk

Puerto de Marsaxlokk

¿Y por qué, si es un destino tan turístico, creemos que es mejor disfrutarla en otoño e invierno? Por dos razones principales: La primera, porque su ubicación al sur del Mediterráneo hace que el clima sea muy agradable durante esta época del año. La segunda, es que es en esta época cuando creemos que se puede disfrutar con más tranquilidad de las islas, ya que durante el verano la afluencia de estudiantes a los cursos de inglés que se organizan en las islas –donde es idioma oficial debido a los muchos años de presencia británica- hace que se convierta en un destino demasiado juvenil, donde prima la fiesta sobre la tranquilidad necesaria para pasear por las calles de sus ciudades y pueblos y disfrutar de su patrimonio histórico.

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Malta es un destino turístico que ofrece muchos contrastes en muy pocos kilómetros. La capital es La Valeta- posiblemente la más pequeña de las capitales europeas, encerrada en una península y sin posibilidad de crecer-, que es también el centro administrativo del país y su referencia política y económica. Es, además, el centro de todo el Este de la isla, que es la zona más activa y poblada de Malta.

La Valetta y el Este de Malta

La Valetta es, principalmente, una ciudad comercial y administrativa, que alberga los principales edificios del gobierno, la gran catedral de San Juan y algunos edificios singulares junto a otros que, construidos con piedra caliza amarillenta, tienen un aspecto más que decadente. La Valetta se recorre a pie en pocos minutos y ofrece vistas fantásticas de las ciudades situadas al otro lado de las bahías que las rodean, tanto por el Norte como por el Sur.

Rodeando a la península donde está situada la ciudad de La Valetta, hay dos bahías que ofrecen vistas panorámicas impresionantes desde cualquiera de sus orillas. En el norte, quizá la menos tradicional zona del paseo marítimo de Gzira y Sliema, no muy pintoresco para ver desde la capital, pero que sí cuando con grandes vistas si se mira desde él hacia La Valetta.

Malta - Tres Ciudades

Vista de Vittoriosa desde La Valetta

En el sur, la zona de las Tres Ciudades, un área de entrantes y salientes del mar, creando penínsulas, ocupadas por ciudades de calles estrechas, edificios emblemáticos, iglesias, murallas, fuertes e, incluso, algún puerto de lujo. Pese a su atractivo, Senglea, Cospicua y Vittoriosa no están especialmente explotadas por el turismo de masas.

Al norte de Sliema, está el reducto juvenil de la isla, en el entorno de St. Julian’s y Paceville. Sobre todo en esta última, en apenas unos 500 metros cuadrados de calle y escaleras se concentran un enorme número de discotecas y bares donde quemar la noche maltesa. Es un área que poco tiene que ver con el carácter tradicional del país, pero resulta enormemente divertida y atractiva para los miles de jóvenes que cada año visitan Malta y, sin duda, representará todo un desafío para los amantes de la noche. Quien no se encuentre entre esta categoría, que la evite a partir de las 22 horas.

El submarinismo es la gran opción de ocio deportivo que distingue a Malta de otros lugares. Hay muchos lugares para sumergirse, con atractivos que van desde la riqueza natural de sus aguas a restos de barcos y aviones hundidos o derribados durante la II Guerra Mundial. Eso sí, con una costa tan rocosa, las playas son escasas y no especialmente destacables, con la excepción de algunas zonas en el norte de Malta y en algunas zonas de Gozo.

Una Malta tradicional

Fuera de el esbozo de vida urbana de La Valetta o Sliema o de las discotecas de St. Julian’s, hay una Malta tradicional donde el ritmo de vida es pausado, la gente tranquila y el patrimonio monumental es mucho, muy variado y muy bien conservado. El color terroso de los edificios o el estado de algunas carreteras del interior de la isla puede dar quizá una cierta sensación de decadencia, pero también aportan gran parte del encanto de Malta.

Posiblemente, en el resto de la isla, lo más interesante para visitar son las ciudades gemelas de Mdina y Rabat, situadas una junto a otra en el noroeste de la isla. Mdina es una antigua ciudad amurallada, excepcionalmente conservada, en la que poder pasear por calles vacías de coches y visitar palacios, conventos y una catedral de gran interés artístico. En Rabat, al otro lado de la Muralla, existen catacumbas y cuevas con restos artísticos y se puede observar la gruta situada junto a la iglesia de San Pablo, donde se dice que éste rezó durante su paso por Malta.

Malta es un país donde el sentimiento religioso es muy fuerte, algo que se nota en la arquitectura de los pueblos y ciudades. Llama muchísimo la atención al visitante, como pueblos pequeños cuentan con iglesias grandiosas o como, en cualquier muralla o pared de la ciudad, puede existir una hornacina con la imagen de una virgen o un santo.

Otro de los placeres de la vida que se pueden saborear en Malta es disfrutar de un buen pescado (recomendamos especialmente la lampuga, que es el pescado típico local) en el paseo marítimo del pequeño puerto de Marsaxlokk, mientras se disfruta de la brisa del mar y las embarcaciones típicas locales, que capturan la mayor parte del pescado que se consume en la isla.

El pequeño paraíso de Gozo

Isla de Gozo

Llegada al puerto de Mgarr en ferry

La isla de Gozo merece un capítulo aparte. Mucho más pequeña que Malta –apenas una tercera parte del territorio de la mayor de las islas-, menos poblada, más verde y más rural. El turismo de masas no ha llegado y, salvo en algunas zonas del norte de la isla y los excursionistas que llegan desde Malta para pasar uno o dos días, no está especialmente frecuentada por los visitantes. Es excepcionalmente tranquila y esa calma la hace aún más hermosa.

De sus escasos kilómetros cuadrados, me quedo con cuatro imágenes: la llegada en ferry al puerto de Mgarr –pasando junto a la semidesértica isla de Comino y su Laguna Azul-, la tranquila Victoria, capital de la isla, con su ciudadela en una colina del centro desde la que se puede contemplar casi toda la isla, el yacimiento neolítico de Ggantija y, sobre todo, el bonito espectáculo natural de los acantilados de Dwejra.

Malta es un país culturalmente próximo, con buen tiempo, lugares de interés histórico y patrimonio cultural en abundancia, gente amable, vida tranquila y relativamente barato. Además, para quien quiera planes más animados tiene su reducto de impresionante –en cantidad y calidad- vida nocturna o mil y una posibilidades para iniciarse en el submarinismo. Con estas características, ¿realmente puede sorprenderle a alguien que Malta sea nuestro destino revelación recomendado para el otoño y el invierno?