A la hora de planear viajes por el norte de Europa es habitual que surja la necesidad de tener que priorizar unos destinos sobre otros por falta de tiempo o dinero para prolongar el viaje. Muchas veces aparece el dilema: ¿Cuál de las tres capitales escandinavas me interesa visitar o a cuál tendría que renunciar? Este artículo pretende ser una comparativa en varios aspectos que ayude a decantarse al viajero que esté dudando entre visitar una u otra.

La curiosidad me ha surgido mientras estaba escribiendo sobre la estación de Sao Bento, en Oporto. Una estación antigua, que tiene como principal atractivo una impresionante galería de azulejos en su entrada. No es la única, ya que hay estaciones que- lejos de servir simplemente como lugar de comienzo y final de viaje-, son monumentos por sí mismas: Amberes, Nueva York, Londres… Hagamos repaso a algunas que nos parecen especiales y, si nos puedes ayudar con alguna sugerencia, aún mejor.

Hoy quería daros a conocer la aventura de dos amigos, Alberto Mélida y Sergio Rozalén, que en estos momentos deben estar en Irán, apenas a unos kilómetros de la frontera con Turkmenistán, en la décima etapa del solidario Mongol Rally, en el que pretenden llegar de Madrid a Ulán-Bator (capital de Mongolia) en un Fiat 600 que donarán posteriormente a una ONG local.

En España tenemos un problema de conexiones aéreas con el Lejano Oriente y Oceanía. Para llegar a países como China, Japón o Australia, casi siempre tenemos que recurrir a aerolíneas del Norte y Centro de Europa, lo que supone prolongar el viaje dando un rodeo por Europa. Desde el 1 de agosto, la compañía dubaití Emirates vuela desde Madrid a Dubai, en lo que supone una ruta hacia un destino pujante, pero -sobre todo- una mejora de las conexiones a Asia y un incremento de la competencia, que esperamos rebaje los precios.